No sin ti XX

Sin entender bien por qué su corazón quedó herido de muerte. Presumía fortaleza pero resultó ser una lata a la que se patea mil veces antes de dejarla abandonada. No hay heridas mas profundas que las dentelladas del amor. Del amor que no es amor, sino deseo que aparenta ser amor sabiendo que este no existe. Soledad enjaulada de animal enloquecido que envenena por dentro como serpiente cascabel. No hay desgarro mas abisal que el de buscar la vida en otra vida. Ese camino que acaba en un acantilado al que se llega para saltar y desprenderse de la razón. Fue todo invención, mero espejismo, un truco de manos que terminó con la risa estrafalaria del mago.
Te dejaste atar. En el muelle, junto al amarradero. La lluvia descargando sobre la cabeza. En la mano, la imagen de esa muchacha adolescente se deshacía con el salitre de las lágrimas. Tiritaba. Gritaba. Suplicaba que le narcotizaran para poder desprenderse del dolor infinito que la belleza inocente le infringía Y los pies atenazados con la maroma de una velero que ya partió.
Ir arriba